Congelhada, crea desde lo que no se dice pero se siente. Su contenido nace de la emoción y de la necesidad de poner palabras a aquello que todos conocemos, pero no verbalizamos.
No busca enseñar ni convencer, busca acompañar. Cuenta historias, narra capítulos llenos de contradicciones, de amor y de crecimiento, con el objetivo de encontrar algo de calma, en un mundo donde cada vez nos sentimos más incomprendidos.
Su manera de crear es íntima, honesta y cercana: sin personajes, sin fórmulas, sin ruido. Un espacio donde lo sensible no se esconde y lo humano ocupa el centro.
Habla de sentirse fuera de lugar, de aprender a sostenerse y volver a creer en los finales felices.
Su contenido es un refugio: un espacio donde lo vulnerable no se disfraza y donde sentirse no es algo que haya que justificar.
- Divulgación



















































































